miércoles, 14 de septiembre de 2011

Isal de Livingston (Guatemala) - Opinión - Livinsgton, mejor no ir.....

Siempre que he escrito sobre viajes, ciudades, destinos, os he recomendado sitios que merecían la pena ser vistos, en mayor o menor medida, por una razón u otra.
En esto de los viajes, creo que soy bastante positiva y encuentro siempre razones para conocer otras gentes, otras costumbres, otros mundos. Pero, en esta ocasión, no he encontrado ninguna y es la primera vez, que escribo aquí sobre un sitio para recomendar no visitarlo.

Livingston es un pequeño pueblo de Guatemala, se encuentra en la desembocadura del Río Dulce, pero no se accede por carretera. Viniendo de las ruinas mayas de Quirigüa, se va a Puerto Barrios. De ahí, a Livingston se llega en pequeñas lanchas, atravesando la bahía de Amatique.

Como en otros lugares de la costa de Centroamérica, aquí llegaron también esclavos africanos que durante siglos han mantenido un reducto y son mezcla de la cultura africana y caribeña. Son los garífunas; pueblo de color que habla creole y mantiene una estética colorista particular: las típicas mujeres sureñas y los típicos jamaicanos del reagge; viven en casas de colores llamativos y techos de palma; la música es importante en su vida y se pasan el día escuchando y bailando, sin aparentemente otro quehacer.

Livingston es un pueblo pequeño; el embarcadero está en la parte baja;en esta zona hay pocas casas; es necesario subir la cuesta prominente y allí, se encuentra el pequeño pueblo formado practicamente por un par de calles de tierra, donde discurren casas, bares, algunos hoteles y el colrista cementerio.

Hasta aquí, todo normal, pero la suciedad inunda este pueblo, la basura se encuentra desperdigada por cualquier parte y por ello, está infectado de todo tipo de insectos inmundos de tamaño gigantesco.
En un par de días que estuvimos allí, la corriente eléctrica se fue varias veces, y por el suelo de la calle correteaba de todo. Desde luego, a los del pueblo parecía no importarles, y tampoco a muchos turistas, que veían tan sólo la parte 'romántica' de la historia: el reagge, hacerse trencitas en medio de las aceras, el 'happy hour' que aquí era 'happy nigth', con lo que el nivel de alcohol era considerable.

Personalmente, como decía al principio, no me atrajo nada, ya que la suciedad, los bichos y lo cutre me pueden; me pongo histérica y no puedo controlarlo; tampoco la cultura garífuna me sorprendió, porque en Costa Rica, asícomo en otros países y debido ( no gracias ) a la Company Fruit, hay pueblos descendientes africanos y nosotros habíamos visitado ya alguno. Así que no encontré nada que me sorprendiera positivamente, sino todo lo contrario. Además, hay que andar bastante al loro, ya que ven en el turista, una fuente de dinero, y te lían como sea, con conversación, con música, con lo que tengo a mano, para conseguir algo de dinero, copas, cenas o alguna compra. Con los guías a veces, suele haber algo de esto, pero aquí, no son guías, sino gente que se busca la vida como puede. Pero a costa de uno, no está bien. Un compañero del trabajo tuvo allí alguna experiencia no recomendable, así que yo iba sobre aviso., en este aspecto, de andar al loro.

El hotel en el que estuvimos estaba en la cuesta de acceso al pueblo. Se llama Tucan Dügu. Tenía embarcadero propio que daba a la piscina y desde aquí se subía por unas empinadas escaleras. Nos dieron como habitación una especie de cabañas que colgaban sobre la piscina o el mar. Parecía muy bonito, hasta que por la noche llegó la tormenta, sin luz, sin teléfono y con ventanas de cristales giratorios tipo venecianas que estaban rotas, se metió el agua en la habitación mojandonos las maletas, se cayeron las contraventanas; en fin, una noche perfecta para acumular a lo visto durante el día. Por la mañana siguiente, de la alcachofa-calentador eléctrica de la ducha ( modelo habitual de centro y sudamérica ) saltaban chispas y no pudimos usar el agua caliente.

Lo único que hay para hacer en este pueblo es una excursión a la cascada de los siete altares, que se hizo imposible debido al barro que se había acumulado por la tormenta.

Tras este cúmulo de temas, entendereís porque no lo recomiendo, teniendo en cuenta que para el viaje se necesitan tres días que yo hubiera preferido pasar en otros puntos del país, por cierto, tan interesante como éste. Pero no me quedó otro remedio porque estaba en el itinerario.

A pesar de que yo no volvería y escribo aquí para evitaroslo, voy a daros un dato positivo de esta zona: el precio de la langosta: es baratísimo y recuerdo que estuvimos en un restaurante de unas americanas y todo el mundo decía que estaba buena ( aunque a mí no me gusta mucho el marisco y no comí ). Recuerdo que nos comentaron que había un restaurante con hotelito pequeño regido por un español donde decían que se comía bien, pero no fuimos.

Lo mejor de todo fue la vuelta, que subimos Río Dulce atrevesando el Biotopo de Chocón Machacas y era precioso el paisaje.
Pasamos por el Castillo de San Felipe, antigua fortaleza. Y de aquí, nos encaminos por carretera hacia Isla de Flores para ver Tikal como ya os he contado en la opinión anterior.

Y para finalizarlo me repito, estos tres días dedicarselos a sitios mucho más interesantes como Chichicastenango, Panajachel, Lago Atitlán, Tikal y sobre todo, mi añorada Antigua.

Otras opiniones sobre este viaje:
Antigua http://www.ciao.es/Antigua_Guatemala__Opinion_898108
Tikal http://www.ciao.es/Tikal__Opinion_938966
Tulum http://www.ciao.es/Tulum_conjunto_arqueologico_Mejico__Opinion_915176
Cayo Caluker http://www.ciao.es/Caye_Caulker__Opinion_916608

  

No hay comentarios:

Publicar un comentario