viernes, 2 de septiembre de 2011

Hotel Rural Els Banys, Benimarfull - Opinión - No volveremos

Estuvimos dos noches en este hotel. La primera impresión que nos dió fue de una dejadez importante. Desde la entrada al jardín se ven trastos y basura (cajas de vidrio llenas de polvo pendientes de ser recicladas, sacos de desperdicios recogidos del jardín, etc.), e incluso una jaula con dos cerdos y una cuadra con dos caballos debajo de las ventanas de las habitaciones. El jardín está completamente descuidado, excepto el cesped de la piscina, donde además hay un perro enorme que en ocasiones está suelto. En la piscina no nos bañamos, en primer lugar porque el agua no estaba limpia y en segundo lugar porque parecía estar tomada por familiares y amigos con niños, que al llegar nos daba la sensación de que nos miraban como si fuésemos unos intrusos. La recepción parece un trastero, donse se acumulan insecticidas y objetos varios, y la persona que te atiende apenas te mira a la cara.
El interior del edificio es como un contenedor de cosas de diferentes épocas y estilos: desde armaduras a muebles y espejos que abarcan desde inicios del siglo XX hasta ahora, sin unidad de estilo. Parece como una simple acumulación de cosas antiguas para dar la ilusión al cliente de que está en un edificio antiguo... Y lo que se consigue es dar la impresión de estar en un enorme container de objetos elegidos sin criterio, en donde al lado de una mascara africana hay un estante con platos típicos ingleses, y al lado de estos una lámina de un baleario francés y todo esto en un comedor junto a una bañera antigua, una chimenea nueva y unas lámparas modernas imitando a las de la edad media con bombillas que se tratan de parecer llamas y soportes imitando a velas...
Y lo peor fue la habitación (muebles de ikea junto a otros de los años 50 o 60), con una cama de matrimonio plegable que se movia y crujia sólo de rozarla. Al final pasamos dos noches con la intención de descansar y volvimos más cansados que anter de ir. La primera noche no pegamos ojo, en una cama insufrible, y la segunda dormimos algo por el cansancio acumulado.
El hotel parece una casa particular en la que puedes encontrarte a los dueños paseando sin camiseta... No sé, más que un hotel parece el corral de la Pacheca. Una pena ya que el edificio y el entorno tienen muchas posibilidades.
  

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